Los menores de este tiempo
apenas juegan en la calle, los puedes ver en parques o en actividades
extraescolares; muchas son las circunstancias que se han producido a lo largo
de los últimos años, para llegar a este hecho tan evidente. “Los niños y las
niñas no juegan solos en los barrios”.
Creo que no hace falta
enumerar las circunstancias que nos ha conducido hasta llegar aquí, pero lo
cierto es que los juegos tradicionales casi que están perdidos, aunque existe
aún una posibilidad, utilizar los patios escolares, los espacios
controlados o vigilados por adultos para que nuestros pequeños puedan jugar a
lo que tradicionalmente hemos hecho y lo recordamos con tanta” nostalgia
placentera”.
Los juegos tradicionales no se
pueden perder en el olvido, una de las labores fundamentales de los docentes,
educadores, padres, escuelas de padres es esa, hacer uso de este tipo de juegos
para que pasen de generación a generación.
No deja de ser cierto que
algunos de los juegos tradicionales, vistos con una visión actual no son
recomendables para nuestros niños, porque pueden que no fomenten valores
positivos, el caso de algunas canciones tradicionales como “al pasar por el
cuartel”, le dedicaremos otro post al análisis de ese tipo de canciones que no
fomentaban precisamente la igualdad de género.
Desde la Formación Profesional y más concretamente desde el Ciclo de Formación Superior En Educación
Infantil, trabajamos los contenidos y conceptos a través de la actividad
lúdica, de ahí la importancia de fomentar, los juegos, jugar y con ellos
fomentar la empatía, el respeto, el saber guardar turno, la risa, la magia de
jugar y sobre todo “compartir jugando.
A nuestros “educadores-alumnos”
les tenemos que ofrecer la posibilidad de aprender jugando y jugar para
aprender; recientemente hemos disfrutado de la posibilidad de jugar en clase a
los “juegos tradicionales” en nuestras alumnas del ciclo de Fp han presentado distintos juegos
tradicionales, de nuestro entorno y algunos aprendidos de sus abuelas y familiares
más mayores, otros juegos eran aquellos que ellas han jugado alguna vez con sus
amigas en sus barrios.
Hemos jugado a la “gallinita
ciega”, al “escondite”, a la “rayuela”, al pañuelo, a la rueda, a la comba y a
muchos más juegos.
Hoy necesario y vital que
nosotros los educadores fomentemos el juego, nuestros alumnos aprenden mucho
mejor de una manera lúdica, divertida.
“Sin emoción no hay aprendizaje”
Lo más
divertido ha sido ver como nuestras alumnas se divertían y comprendían la
importancia de jugar y
“Aprender
jugando”
A continuación, te muestro
algunas fotos divertidas de los juegos que hemos jugado en clase en estos días.
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